Calor sofocante, multitudes menguantes: el peculiar verano de The Hundred.

Como ya es tradición, The Hundred llega a su fin justo cuando comienza la nueva temporada de fútbol y los padres, exhaustos, intentan sobrellevar el final de las vacaciones de verano.

Para los aficionados al críquet, los periodistas y los expertos, este es también el momento álgido del eterno debate sobre el futuro de The Hundred, su relevancia y su éxito.

La principal diferencia esta temporada fue que fue la primera desde que la Junta de Críquet de Inglaterra y Gales (ECB) vendió participaciones en los ocho equipos a varios propietarios privados, lo que generó la asombrosa cifra de 975 millones de libras esterlinas.

Pero en un verano de temperaturas altísimas, la afluencia de público a The Hundred se ha estancado.

El BCE confirmó el viernes que la venta de entradas había caído algo más del 5% con respecto al año pasado, pasando de 580.000 a 550.000.

También afirmó que había previsto esa inconsistencia debido a la magnitud del cambio, y que los dos años de mayor éxito en términos de ventas (2023 y 2025) coincidieron con una serie de las Ashes y una gira del equipo masculino de la India.

A pesar del descenso general, la demografía se mantuvo a la par con la del año pasado en lo que respecta al público familiar objetivo del torneo, con un 22% de las entradas vendidas a menores, un 40% a familias y un 28% a mujeres.

A pesar de este descenso en la afluencia de público, el mensaje sobre el producto se ha mantenido, comprensiblemente, positivo y lleno de confianza.

Sin embargo, al ser este año la sexta edición, The Hundred ya no es el juguete nuevo y reluciente, a pesar de los nuevos nombres, las nuevas equipaciones y los nuevos propietarios.

Con menos público en las gradas, ¿estamos ante otro período de transición para uno de los torneos más polémicos del deporte británico?