Si eres una persona preocupada por su salud que busca productos que prometen un aporte extra de energía, es posible que seas un consumidor habitual de kombucha.
Esta forma de té fermentado se consume desde hace siglos en algunas partes de Asia y ahora se promociona como un superalimento para mejorar muchos aspectos de la salud, incluyendo la flora intestinal, el sistema inmunológico e incluso para reducir el estrés.
Pero, ¿dónde están las pruebas? ¿Hay algo especial en las botellas de esa bebida que ahora se consigue fácilmente en el supermercado de tu barrio ?
Investigadores de la Universidad de Aberystwyth han liderado un estudio para determinar qué le sucede a una persona cuando bebe kombucha durante un período prolongado, con el fin de comprobar si la bebida tiene algún impacto medible en el organismo.
El equipo llevó a cabo un ensayo controlado aleatorio de ocho semanas con 40 participantes sanos, en el que un grupo recibió una bebida de kombucha cuidadosamente controlada todos los días, y el otro un placebo de agua aromatizada.
El ensayo, publicado en una revista revisada por pares, fue de doble ciego, por lo que ni los participantes ni el equipo de investigación sabían quién estaba recibiendo la kombucha real.
Se analizaron muestras de orina y sangre antes y después del inicio del ensayo para comprobar si los ingredientes presentes en la kombucha, como ciertos polifenoles, tenían algún efecto en el organismo.
En este sentido, el ensayo arrojó resultados positivos. Los investigadores hallaron marcadores identificables que mostraban una mejora en los niveles de compuestos asociados a una mejor salud.